Reflexiones tras ‘La fiesta del cine’

Borja Aláez

Borja Aláez

Digital Marketing & Social Media Strategist at Solocal Group
Descubrí el cine en una sala y aprendí de marketing en un aula. Ahora, me gusta combinar mis dos pasiones en este blog. Porque si algo aprendimos de Marty Mcfly es que Nike y el cine no están reñidos.
Borja Aláez

Esta semana se ha celebrado en centenares de salas españolas ‘La fiesta del cine’, una iniciativa promovida por FAPAE, FECE, FEDICINE y el Ministerio de Cultura con el patrocinio de El Corte Inglés, Ford y Coca Cola. Todo este baile de empresas, organizaciones y entes públicos han permitido que durante tres días seguidos las entradas de cine tuviesen un precio de 2,90 euros.

A falta de tener el desglose completo de las cifras, los datos que nos deja esta quinta edición de ‘La fiesta del cine’ son tremendamente positivos: 1.513.958 espectadores han pasado por las salas de cine estos tres días, lo que supone un 663% más que en los tres primeros días de la semana anterior y un 98% más respecto a la edición pasada, según datos facilitados por Rentrak. En términos monetarios, ese flujo de personas se traduce un un box office total de 4.390.478,20 euros. 

Fiesta del cine colas

Este entusiasmo generalizado ha vuelto a reabrir el debate sobre el precio de las entradas. Tras la desproporcionada e injusta subida del IVA cultural, el más alto de la Unión Europea, el precio medio de las entradas de cine se ha establecido en  los 7,2 euros, dinero que no todos están dispuestos a pagar a tenor del constante descenso de espectadores durante el último año. Muchos se preguntan que si manteniendo los 2,9 euros permanentemente no se detendría la sangría de espectadores. 

En este punto, conviene desglosar a dónde van esos 7,2 euros que de media pagamos para ver una película:

Sin título

En esta tarta, el mayor porcentaje del IB (el precio bruto de la entrada tras la retención del IVA) va a parar a los exhibidores, es decir, a los cines.  Hasta un 26,7% se lleva la productora y 10,73% la distribuidora. El restante 1,67% es para pagar los derechos de autor y de propiedad intelectual.

Con esta distribución, está claro que resultaría absolutamente insostenible mantener el precio de las entradas a 2,9 euros por película. Los buenos datos de asistencia que se han sucedido durante estos días no pueden hacernos olvidar que ‘La fiesta del cine’ no es otra cosa que una promoción. El consumidor detecta la oportunidad de consumir un bien o servicio a un precio inferior al habitual, lo que automáticamente anima a aprovecharlo. De establecerse ese precio, el efecto promocional desaparecería para convertirse en un commodity. Además, de mantenerse la asistencia como estos días el público terminaría por ceder ante las interminables colas por algún entretenimiento más accesible. Y si no se mantiene esa asistencia, los cines tendrían que cerrar por el escaso beneficio marginal. 

Esto no quiere decir que se deba mantener el precio actual. La flexibilidad en el precio debe ponerse inmediatamente sobre la mesa, pero se trata de una tarea compartida. Los cines deben reciclarse para ofrecer más y mejores promociones, distribuidoras y productoras tienen que rediseñar su margen de ganancias dependiendo del producto (las majors parecen inmutables en este sentido) y el Gobierno tiene que reducir el IVA y promover la digitalización de las salas.

Así, el cine podría volver a ocupar su merecido puesto en el sector cultural. Está claro que a precios razonables, el público responde a la pantalla grande. La piratería puede suponer un hándicap, por eso productoras y distribuidoras tiene que volver a atraer a aquellos que bajo ningún precio están dispuestos a desplazarse al cine – en muchos casos por simple comodidad – y potenciar el VOD y las copias digitales en HD.

Entre todos, ‘La fiesta del cine’ podría ser una realidad cada semana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *